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8 tips para cuidar los pies en verano: guía del podólogo

Con la llegada del calor destapamos los brazos, las piernas… y también los pies. Llevan todo el invierno encerrados y el cambio de calzado y de temperatura puede traer algún quebradero de cabeza. Rozaduras, hongos, ampollas y durezas son las patologías podológicas más frecuentes en verano. En este artículo encontrarás 8 consejos prácticos del podólogo y los errores más habituales que evitarlos.

8 tips para cuidar los pies en verano

Julio y Agosto, los meses más delicados para tus pies.

¿Por qué el verano es la estación más exigente para los pies?

¿Por qué en verano aparecen ciertas patologías en los pies de forma más clara que en otras estaciones? La llegada del calor hace que dé lugar un período delicado para ellos. En esta época cambiamos el tipo de calzado: de forma general, pasamos de usar zapatos cerrados a abiertos donde los pies quedan más expuestos a sufrir determinados problemas podales, como grietas, ampollas, rozaduras o sequedad.

Por otra parte, también solemos prescindir de los calcetines y medias, que ayudan a proteger los pies. Este factor aumenta las posibilidades de sufrir las afecciones podales que describimos a continuación. Y hay algo que a menudo olvidamos: ¿por qué cuidamos el resto de nuestro cuerpo y no los pies, que son los que sostienen nuestro peso?

Patologías del pie más frecuentes en verano.

Antes de llegar a los consejos preventivos, conviene conocer cuáles son los problemas podológicos que más se producen en los meses de más calor y por qué aparecen con mayor facilidad en esta época.

    Onicomicosis y pie de atleta

    Los veranos son las estaciones idóneas para que las infecciones por hongos aparezcan, pues se dan las condiciones climáticas ideales. El más conocido es el pie de atleta, que aparece en los dedos y produce piel enrojecida, seca y escamosa entre los espacios interdigitales.

    Estas infecciones micóticas suelen afectar a personas a las que les sudan mucho los pies dentro de zapatos cerrados. Como son muy contagiosas en ambientes calurosos y húmedos —el suelo de la piscina, las duchas compartidas, el uso de ropa mojada—, los meses estivales son ideales para que aparezcan. Si el hongo alcanza las uñas, puede desarrollarse una onicomicosis: cambio de color, aspecto quebradizo e hiperqueratosis ungueal.

    Si en verano utilizamos calzado poco transpirable o pasamos mucho tiempo en chanclas con los pies mojados, aumentamos el riesgo de estas infecciones.

    Fascitis plantar y talalgias

    En épocas de calor el uso de chanclas se intensifica. El calzado plano sin amortiguación ni soporte del arco hace que aumenten las posibilidades de que aparezcan molestias o dolores en la planta del pie, llegando a irradiarse hacia el talón. Los síntomas suelen intensificarse en los primeros pasos de la mañana. Si reconoces este patrón, podría tratarse de 👉 fascitis plantar.

    Rozaduras y ampollas

    Por la cantidad de pacientes que acuden a nuestra clínica podológica con este problema, podríamos decir que las rozaduras y las ampollas son dos de los problemas más frecuentes del verano. Como solemos llevar zapatos al descubierto, la fricción de estos con la piel es directa y puede provocar heridas superficiales —rozaduras— o el levantamiento de la piel por acumulación de líquido —ampollas.

    Utilizar calzado inadecuado o inestable, o fabricado con materiales de baja calidad, aumenta considerablemente las probabilidades de que aparezcan. Un calzado que no sujeta bien el pie multiplica el movimiento relativo entre la piel y el material, la causa directa de la rozadura.

    Patologías de pie y tobillo en Albacete

    Hiperqueratosis y durezas

    La aparición de durezas e hiperqueratosis en los pies es otra de las patologías destacadas del verano, favorecida por la excesiva sequedad de la piel. Las elevadas temperaturas y llevar los pies al aire hacen que esta sequedad se manifieste más en los talones: en los bordes se acumula queratina endurecida por la falta de hidratación, que sin tratamiento puede evolucionar hacia grietas dolorosas.

    8 consejos del podólogo para cuidar los pies en verano.

    la mejor forma de cuidar tus pies en julio  y agosto

    1. Hidratación: por dentro y por fuera
    Las cremas con urea al 10-25 % son un gran aliado para mantener las durezas a raya y la piel del talón hidratada. Aplícalas a diario después de la ducha, evitando los espacios interdigitales para no favorecer la maceración. Y no olvides la hidratación interna: beber suficiente agua en los meses de calor también mejora la elasticidad de la piel del pie.

    2. Protección solar en el empeine
    La piel del empeine y el dorso del pie es más fina que la de otras partes del cuerpo y queda expuesta directamente al sol con el calzado abierto. No olvides aplicar fotoprotector también en esta zona —FPS 30 mínimo— especialmente durante las primeras horas de exposición. Pon especial atención a las cicatrices de intervenciones previas, que son más sensibles a la radiación UV.

    3. Kit de emergencia antipodálico
    Nunca debería faltar en el bolso o cartera: tiritas adhesivas para rozaduras activas y un stick anti-rozaduras preventivo para aplicar en los puntos de mayor fricción antes de calzarse. También puedes usar vaselina en las zonas más conflictivas para reducir la fricción antes de que aparezca la ampolla.

    4. Toallitas de higiene
    No ocupan nada y pueden sacarte de un apuro. La suciedad, el polvo y el sudor del ambiente se adhieren a los pies abiertos con más facilidad que en invierno. Las toallitas resultan muy prácticas para refrescar y limpiar el pie durante el día, especialmente en excursiones, playas o eventos al aire libre.

    5. Polvos antitranspirantes
    Si te sudan mucho los pies, los polvos antitranspirantes aplicados dentro del calzado y entre los dedos pueden ser muy eficaces. Es fundamental mantener el pie seco, sobre todo en los espacios interdigitales, para prevenir el pie de atleta y los malos olores. Si la hiperhidrosis es intensa y persistente, consúltala con el podólogo: existen tratamientos más específicos como la iontoforesis.

    6. Autoinspección con espejo
    Los pies merecen la misma atención que el resto del cuerpo, pero muchas zonas no son visibles a simple vista. Un espejo de mano permite observar la planta, el talón y los espacios entre los dedos sin esfuerzo. Esta inspección es especialmente importante en personas con diabetes, donde una pequeña lesión no detectada puede tener consecuencias graves. Revísalos a diario si tienes pie diabético.

    7. Elige sandalias con sujeción al tobillo
    El calzado de verano ideal tiene materiales naturales y flexibles, suela de caucho antideslizante y, sobre todo, sujeción al tobillo. Las «flip flop» sin sujeción pueden favorecer rozaduras entre los dedos, son inestables al caminar y no ofrecen ningún apoyo al arco plantar. Asegúrate además de que el calzado lleva el marcado CE, que garantiza que es un producto homologado y fabricado con materiales seguros. 🔗 El mejor calzado de verano para tus pies

    8. Callicidas: no, gracias
    Los callicidas de venta libre contienen ácidos que pueden destruir piel sana alrededor del heloma o dureza que pretendes tratar, y en personas con diabetes o mala circulación pueden provocar heridas graves. Visita siempre a tu podólogo de confianza: él elimina la lesión con precisión, identifica la causa de fondo y propone el tratamiento adecuado sin riesgos.

    6 errores que debes evitar al cuidar los pies en verano.

    No mantener los pies hidratados. Uno de los errores más comunes en verano es no hidratar bien la zona. Las rozaduras, las ampollas y las grietas del talón son mucho más frecuentes con la piel seca. Usa cremas específicas para pies —no la misma crema corporal— con urea o con componentes queratolíticos para los talones más duros.

    Ponerse las zapatillas con los pies mojados. Salir de la piscina y calzarse sin secar bien el pie puede parecer inofensivo, pero la humedad atrapada dentro del calzado crea el microambiente perfecto para que proliferen hongos y bacterias, con el riesgo de desarrollar pie de atleta u onicomicosis. Seca bien cada espacio interdigital antes de calzarte.

    Usar calzado que provoque sudoración excesiva. Las plantas de los pies tienen una alta densidad de glándulas sudoríparas. Un calzado cerrado o de material sintético que no transpire en verano aumenta la sudoración, favorece la maceración interdigital y puede provocar grietas y malos olores. Opta por materiales naturales o técnicos con ventilación.

    Ir descalzo por cualquier superficie compartida. Piscinas, vestuarios, bordes de piscina y duchas comunitarias son reservorios de hongos y virus (verruga plantar). Usa siempre chanclas de goma en estas zonas. Lávalas con abundante agua y déjalas secar completamente antes de guardarlas para evitar que acumulen gérmenes.

    Pies de mujer en el agua del mar — verano saludable con pies cuidados

    No secar bien los pies después del baño. El secado es tan importante como el lavado. La zona crítica es el espacio entre los dedos: la humedad residual allí es la puerta de entrada del pie de atleta. Utiliza una toalla pequeña exclusiva para los pies, seca con calma y ve dedo a dedo para asegurarte de que no queda humedad entre ellos.

    No aplicar protector solar en el pie. La mayoría de personas aplica la crema solar hasta el tobillo y olvida el empeine. El sol incide directamente sobre el dorso del pie cuando se lleva calzado abierto, y las quemaduras en esta zona pueden dificultar el uso de calzado durante días. Aplica fotoprotector en el empeine y repite cada 2 horas.

    Preguntas Frecuentes
    – cómo cuidar los pies en verano.

    ¿Cómo cuidar los pies en verano de forma sencilla?

    Con siete hábitos básicos: hidratar a diario con crema de urea, proteger el empeine con fotoprotector, secar bien entre los dedos tras el baño, usar chanclas en piscinas y vestuarios, llevar el kit anti-rozaduras, elegir calzado con sujeción al tobillo y revisar los pies con un espejo regularmente. Ninguno requiere mucho tiempo; todos evitan patologías frecuentes en verano.

    ¿Por qué me salen rozaduras solo en verano?

    Porque el calzado de verano —sandalias, chanclas, cuñas— está en contacto directo con zonas de la piel que en invierno van protegidas por calcetín. La fricción directa entre el material y la piel descubierta, sumada a la sudoración del pie, genera las condiciones perfectas para la rozadura. Usar un stick anti-rozaduras preventivo y elegir materiales suaves reduce mucho el problema.

    ¿Por qué aparecen hongos en los pies en verano?

    Los hongos dermatofitos responsables del pie de atleta y la onicomicosis necesitan calor, humedad y un sustrato queratinoso para proliferar. El verano ofrece las tres condiciones: más temperatura, más sudoración del pie y mayor exposición a superficies contaminadas (piscinas, vestuarios). La prevención clave es secar bien los espacios interdigitales y no caminar descalzo en zonas de uso compartido.

    ¿Qué crema es mejor para los pies en verano?

    Para el cuerpo general del pie, una crema hidratante con urea al 10-15 % mantiene la piel flexible y previene la acumulación de queratina. Para el talón con tendencia a grietas, urea al 20-25 % o cremas con ácido salicílico al 2-5 % son más eficaces. No se deben aplicar entre los dedos si hay tendencia a la maceración. Evita usar la misma crema corporal para los pies: las fórmulas específicas son más eficaces y duraderas.

    ¿Las chanclas son malas para los pies?

    No son malas en sí, pero su uso continuado y en exclusiva sí puede serlo. Las chanclas sin arco de soporte sobrecargan la fascia plantar y favorecen la aparición de fascitis. Las que no sujetan el tobillo son inestables y favorecen rozaduras interdigitales. En verano son imprescindibles en piscinas y vestuarios, pero no son el calzado adecuado para caminar largas distancias o todo el día.

    ¿Puedo tratar yo mismo las durezas y callos en verano?

    Una lima suave y cremas con urea son razonablemente seguras para el mantenimiento superficial. Los callicidas con ácido, en cambio, pueden dañar la piel sana alrededor de la lesión. En personas con diabetes, arteriopatía o neuropatía, no se deben utilizar ni callicidas ni instrumental cortante en casa: solo el podólogo debe tratar las lesiones hiperqueratósicas. Si tienes dudas, consulta antes de actuar.

    ¿Cómo prevenir ampollas en los pies en verano?

    Aplicar stick anti-rozaduras o vaselina en los puntos de roce antes de calzarse, estrenar el calzado nuevo en distancias cortas para «amoldarlo», usar calcetines finos de fibra técnica con el calzado cerrado, y elegir sandalias de materiales suaves que no presionen los bordes del pie. Si ya tienes una ampolla, no la revientes: cúbrela con apósito hidrocoloide y déjala cerrar sola.

    ¿Por qué me duele el talón en verano?

    El uso intensivo de chanclas y calzado plano sin amortiguación es la causa más frecuente de dolor en el talón en verano. La fascia plantar —el tejido que va del talón a los dedos— se sobrecarga sin el apoyo del arco que ofrece un calzado con alzas. Si el dolor es mayor en los primeros pasos de la mañana y mejora a los 10-15 minutos, puede tratarse de fascitis plantar: consulta al podólogo.

    ¿Qué hago si me quemo el empeine en la playa?

    Aplicar agua fría (nunca hielo) sobre la zona durante 10-15 minutos para reducir el calor cutáneo, seguido de una crema calmante con aloe vera o pantenol. No revientes las ampollas que puedan formarse. Si la quemadura es extensa, hay ampollas grandes o hay signos de infección (enrojecimiento que se extiende, pus, fiebre), acude al médico. Las quemaduras en el empeine pueden dificultar el uso de calzado durante días.

    ¿Con qué frecuencia debo visitar al podólogo en verano?

    Para la población general sin patología de base, una revisión preventiva al inicio del verano —antes de la «operación sandalia»— es suficiente para tratar las durezas acumuladas, revisar las uñas y recibir orientación sobre calzado. Si tienes diabetes, arteriopatía o tendencia a infecciones recurrentes, la frecuencia recomendada es mensual o cada 4-6 semanas durante todo el año.

    ¿Dónde puedo pedir cita con el podólogo en Albacete para los pies en verano?

    En Clinisalud, Albacete. El Dr. Alfredo Soriano —podólogo, enfermero y doctor en podología— realiza la revisión completa del pie, trata durezas, helomas y uñas, valora la biomecánica y orienta sobre el calzado más adecuado para cada perfil de paciente. Pide cita a través de la sección de contacto de la web.

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    🔗 El mejor calzado para el verano

    Fuentes y guías clínicas de referencia:

     

    Revisión médica y autoría.

    Artículo revisado por el Dr. Alfredo Soriano Medrano, Podólogo, Enfermero y Doctor en Podología, colegiado nº 838020179. A lo largo de su trayectoria ha unido la atención clínica, la cirugía del pie, la docencia, la investigación y la divulgación sanitaria. Dirige CliniSalud, clínica podológica de referencia en Albacete con experiencia específica en podología infantil y atención al pie en crecimiento.

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