
¿Por qué notamos calor en los pies cuando no hay inflamación?
Cuando hablamos de calor en los pies no nos referimos necesariamente a que el pie esté ardiendo o a que tengamos una sensación de quemazón intensa si no que muchas veces es más una sensación interna en la que notamos los pies calientes, como con “temperatura”, pero al tocarlos no están especialmente calientes o no hay diferencias claras con el resto del cuerpo.
Lo importante es entender y tener claro que no siempre tienes que tenerlos hinchados para que exista esa sensación. De hecho, puedes tener esa sensación de calor sin inflamación por varios motivos, y la mayoría están relacionados con cómo trabajan los tejidos del pie a lo largo del día, cómo circula la sangre en esa zona o cómo responden los nervios y la musculatura ante la carga.

¿Qué provoca esta sensación?
Cambios en la circulación sin hinchazón
Uno de los motivos más frecuentes es una respuesta circulatoria “funcional”. Tienes que tener en cuenta que, a lo largo del día, el pie soporta carga, impacto y muchas microadaptaciones, por lo que es normal que, al terminar la jornada, el cuerpo aumente el riego sanguíneo en determinadas zonas para recuperar tejidos, y eso puede traducirse en esa sensación de calor en los pies al final del día.
Esto suele notarse más en personas que pasan muchas horas de pie, que caminan bastante en el trabajo o están alternando ratos de sedentarismo con momentos de actividad. Por ejemplo, es muy habitual que le ocurra a mozos de almacén, enfermeras o repartidores que no paran de moverse durante horas.
Sobrecarga muscular y fatiga del pie
El pie tiene musculatura propia, trabaja todo el día y, como el resto del cuerpo, se fatiga. Cuando esa musculatura está sobrecargada, puede aparecer una sensación térmica que es típica en casos de carga acumulada, cambios de rutina o periodos en los que caminamos más de lo habitual.
También es común que notemos los pies calientes después de caminar si el pie está trabajando de más por falta de fuerza o porque el calzado no acompaña. En estos casos, el calor suele ir de la mano de una mayor sensación de cansancio, pesadez o, simplemente, de estar incómodos al apoyar el pie.
Alteraciones al apoyar el pie
Otra causa muy habitual por la que nuestros pacientes llegan con este problema es que el apoyo no esté repartiendo bien la carga. Queremos dejar claro que no hace falta tener un gran dolor para que una mala pisada genere sobretrabajo en zonas como el antepié, arco, talón… Ese sobreesfuerzo puede provocar una sensación de calor localizada, como si una parte del pie se activara demasiado con el paso de las horas.
A veces aparece sobre todo en uno de los dos pies y, cuando sucede así, suele ser una pista interesante: el cuerpo no se está comportando igual en ambos lados.

Factores externos que influyen más de lo que parece
Hay causas muy normales que afectan más de lo que parece. Por ejemplo, el tipo de calzado, la transpiración, el material de los calcetines, la temperatura ambiental o incluso el tipo de suelo (duro, con poca amortiguación) pueden hacer que la sensación de calor se dispare sin que haya una lesión o molestia como tal.
Por eso, antes de preocuparse, te recomendamos observar si el problema se asocia a un tipo de zapato concreto, a un cambio de rutina o a ciertos momentos del día. Si, por ejemplo, tienes los pies calientes por la tarde o los tienes calientes por la noche. Dependiendo del momento del día, podrás intentar detectar qué has hecho durante ese periodo para identificar posibles causas y ponerles remedio.
No ignores la sensación de calor
Independientemente del motivo que hay detrás de este problema, lo que sí podemos decirte es que no debes ignorarlo, ya que, en la mayoría de casos, la sensación de calor es una señal de que algo está fallando y a lo que debemos ponerle solución. Si eres reticente a ir al podólogo, te recomendamos que lo hagas en estas situaciones:
- Cuando el calor se acompaña de dolor persistente o molestias al caminar.
- Si aparece hormigueo, adormecimiento o cambios de sensibilidad.
- Cuando la sensación es cada vez más intensa o frecuente y no encuentras una explicación clara.
- Si tienes antecedentes de problemas circulatorios, neurológicos o metabólicos y notas calor constante en los pies.
Muchas veces, una valoración profesional ayuda a identificar el origen real del síntoma.
¿Tiene algo que ver el calzado o el ritmo de vida?
Muchísimo. Lo hemos dicho muchas veces a lo largo de los años pero, en ocasiones, el detonante está en algo tan simple como un zapato que cómodo pero que no transpira, que comprime zonas del pie o cambia la forma de apoyar. El calzado y el calor en los pies están más relacionados de lo que pensamos, sobre todo si pasas muchas horas con el mismo tipo de zapato.
También influye el ritmo de vida: estrés, falta de descanso, cambios de horarios y, en general, días en los que el cuerpo llega al final de la jornada con mucha tensión acumulada pueden provocar que notes los pies calientes por la noche, cuando te tumbas y el cuerpo baja revoluciones.

¿Cómo valoramos este problema lo podólogos?
Cuando alguien viene a consulta para saber las causas de los pies calientes, realizamos una valoración podológica en la que se pueda revisar la forma de caminar, el estado del pie, la movilidad, las zonas que soportan más presión y la relación con el calzado que utiliza. En función del caso, se determina si el origen es mecánico (apoyo y carga), funcional (fatiga, sobreuso), o si conviene ampliar el estudio o derivar para descartar otras causas.
Si estás buscando un podólogo en Albacete y esta sensación se repite, una valoración a tiempo suele evitar que el problema vaya a más o que termine convirtiéndose en dolor.
La idea no es preocuparse, sino entender qué está pasando y actuar con sentido común. El pie te acompaña cada día y, cuando da avisos, lo mejor es escucharlos a tiempo.
¿Notas esa sensación de calor en los pies y no sabes a qué se debe?
Cuando una molestia se repite, aunque no haya dolor ni inflamación,
conviene entender qué está pasando. Una valoración podológica puede ayudarte
a identificar el origen y prevenir que el problema vaya a más.

Soy Podólogo, Enfermero, Doctor en Podología y Director general de Clinisalud. Trabajo para mejorar la salud de tus pies y para que camines mejor por la vida.
