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Cómo cuidar un pie diabético a diario: guía práctica

Cuidados del pie diabético: Cuidar el pie de las personas con diabetes a diario es la forma más eficaz de prevenir las complicaciones más serias de la diabetes en los pies, como las úlceras. La diabetes puede dañar los vasos sanguíneos y los nervios de la pierna, lo que provoca pérdida de sensibilidad y problemas de cicatrización: por eso una pequeña herida que pasa desapercibida puede complicarse.

🟩 Respuesta directa: Para cuidar un pie diabético en casa conviene revisar los pies cada día, mantener la glucemia bajo control, lavarlos y secarlos bien (sobre todo entre los dedos), hidratarlos, no andar descalzo y usar calzado y calcetines adecuados. Ante cualquier herida, callo o cambio de color, acude al podólogo.

Estos consejos no sustituyen la revisión profesional. Si tienes diabetes, te recomendamos una valoración en consulta de pie diabético para controlar la evolución y personalizar tus cuidados.

Cuidados diarios del pie diabético

Es bueno dejar un borde de uña que la proteja.

Revisa tus pies cada día si tienes diabetes.

Implantar una rutina de vigilancia es lo más importante. Revisa los pies al levantarte y al acostarte, desde el tobillo hasta los dedos, sin olvidar las plantas y los espacios entre los dedos. Así detectarás a tiempo rojeces, ampollas o pequeñas heridas que deben tratarse antes de que se compliquen.

Si te cuesta verte la planta, usa un espejo o pide ayuda a un familiar. La pérdida de sensibilidad hace que muchas lesiones no duelan: por eso hay que mirarlas, no esperar a notarlas.

Mantén la glucemia bajo control.

Mantener la glucemia dentro de los objetivos marcados por tu médico es clave: reduce el daño sobre nervios y vasos sanguíneos y disminuye el riesgo de úlceras, una de las complicaciones más graves. Sigue al pie de la letra las indicaciones de tu equipo médico y de tu podólogo; un buen control diario previene muchos problemas.

    Higiene e hidratación diarias.

    Lavado y secado.
    Lava los pies a diario con agua templada (comprueba la temperatura con el codo o un termómetro, nunca solo con el pie) y sécalos muy bien, con especial atención entre los dedos. La humedad favorece las infecciones, así que usa una toalla suave y completamente seca.

    Hidratación.
    Aplica una crema hidratante para prevenir durezas y grietas, evitando la zona entre los dedos (ahí conviene mantener la piel seca). Deja que se absorba antes de ponerte los calcetines.

      Cuidado con los callos y las durezas
      en el pie diabético.

      Los callos y durezas son un enemigo silencioso: provocan rozaduras y pueden derivar en heridas. Nunca los cortes tú mismo ni uses callicidas o cuchillas en casa. Debe retirarlos un podólogo, que los elimina de forma segura y sin lesionar el pie.

      El calzado adecuado
      para el pie diabético a diario.

      El calzado es una de las mejores medidas para cuidar un pie diabético a diario. Cuidar el calzado que elegimos en caso de sufrir de pie diabético, requiere especial atención para evitar problemas graves que puedan derivar en daños irreparables.

      Estos son los principios básicos que se deben seguir a la hora de elegirlos. Por supuesto, nunca debemos caminar descalzos, puesto que estaríamos exponiéndolo a golpes y heridas.

      🔹 Sin costuras interiores que puedan rozar.
      🔹 Evitar los zapatos abiertos para proteger la zona al completo.
      🔹 Horma ancha y sin tacón.
      🔹 Suela gruesa para amortiguar la pisada y transpirable.
      🔹  No deben contar con costuras interiores.
      🔹 Revisa el interior con la mano antes de ponértelos, por si hay piedrecillas o pliegues.
      🔹 En muchos casos conviene incorporar plantillas que descarguen las zonas de presión, siempre prescritas y revisadas por un podólogo, y renovadas de forma periódica.

      De esta manera lograremos mejorar la movilidad y proteger el pie frente a posibles.

      Qué hacer y qué evitar en el pie diabético
      Rutinas diarias del pie diabético

      Los calcetines también importan.

      Elígelos de tejidos naturales (algodón o lana), sin costuras y sin elásticos que aprieten. Ayudan a absorber el sudor, amortiguar y prevenir rozaduras, y protegen del frío en invierno. Cámbialos a diario.

      Señales de alarma en los cuidados del pie diabético.

      Pide cita cuanto antes si aparece:

      ◾ Una herida o úlcera que no cicatriza.
      ◾ Enrojecimiento, calor o hinchazón en una zona.
      ◾ Cambios de color (palidez, zonas oscuras) o de temperatura.
      ◾ Mal olor o supuración.
      ◾ Callos, durezas o uñas encarnadas.

      ⚠️ Ante la duda, no esperes: en el pie diabético, actuar a tiempo lo es todo.

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